En una entrada anterior escribía sobre cómo la Edad Media y la Edad Moderna sentaron algunas de las más importantes bases del crecimiento económico. Aunque la Edad Media y la Edad Moderna fueron períodos muy diferentes de la actualidad, creo que podemos extraer conclusiones sobre el crecimiento económico de la actualidad, y no sólo sobre el crecimiento económico de la actualidad, sino también de cualquier época.
El crecimiento económico es un proceso que obedece a unos factores, no es espontáneo. El crecimiento que es patente en los países más avanzados a finales del siglo XVIII y sobre todo en el siglo XIX descansa sobre los avances de la Edad Media y la Edad Moderna. Las dos principales bases del crecimiento económico son contar con más recursos y utilizarlos mejor. Lo primero es posible fundamentalmente gracias al ahorro y la inversión, en la que se incluye la inversión en capital humano, lo segundo se debe fundamentalmente a toda esta clase de cambios. Esos cambios, esos avances, caminan en una senda donde no habría los unos sin los otros. En un momento dado pueden producirse grandes cambios sin grandes resultados. Muchos de estos cambios se producen a lo largo de periodos prolongados. Es muy importante pensar que muchos de estos cambios no fueron buscados con el objetivo del crecimiento económico. En la mentalidad de la Edad Moderna predominó una doctrina llamada mercantilismo que no buscaba tanto el crecimiento económico como el fomento de la riqueza nacional (el patrimonio acumulado) y de los estados nación, y el crecimiento económico sería un objetivo secundario al servicio de ese objetivo principal. En la actualidad se pueden extraer muchas enseñanzas sobre cómo los acontecimientos de aquellos tiempos influyeron en el crecimiento posterior que en aquellos momentos se hubiesen visto como algo secundario. Está claro que no existen varitas mágicas, los cambios importantes pueden tardar mucho en trasladarse a resultados. Pero también es cierto que, en momentos concretos, la asociación de pequeños avances producen la fructificación de largos procesos. Creo que podemos extraer algunas enseñanzas. Sin animo de ser exhaustivo, creo que éste puede ser un decálogo de enseñanzas que la Edad Media y la Edad Moderna nos han aportado sobre el crecimiento económico y que creo que tienen una gran aplicación a la actualidad.
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