La introducción de un arancel


El ejemplo de la introducción de un arancel, un impuesto que grava las importaciones, en un mercado en competencia perfecta es un claro ejemplo de cómo los gobiernos pueden tomar decisiones que globalmente perjudican más de lo que benefician en aquellos casos en que haya muchos perjudicados, pero que individualmente cada uno sólo salga levemente perjudicado, y pocos beneficiados, pero individualmente muy beneficiados cada uno.

En un mercado en competencia perfecta, y siempre que el país sea lo suficientemente pequeño como para que sus decisiones no afecten a los precios internacionales, antes de la introducción de un arancel, el precio viene fijado por el precio internacional, al que se le pueden agregar algunos costes derivados de la transacción. A ese precio es al que podrán vender los productores nacionales y comprar los consumidores. Los productores nacionales no pueden poner un precio más alto por la sencilla razón de que nadie les compraría. Tampoco pueden situar un precio más bajo porque la competencia implica la entrada o salida de empresas en el mercado hasta que el precio sea igual al coste medio, considerando que la remuneración normal al capital forma parte del coste. En ese caso, si vendiesen a un precio más bajo tendrían pérdidas.

Dado ese precio internacional, que será más bajo que el precio que hubiese sin comercio internacional, la cantidad demanda por los consumidores será más elevada que la cantidad ofrecida por los productores nacionales. Esa diferencia será cubierta por la producción extranjera, será objeto de importación. Si no fuese así, y el precio fuese más bajo sin comercio internacional que el precio internacional, no habría importación y no tendría sentido introducir un arancel sobre la importación.

Supongamos que colocamos un arancel de x unidades monetarias por cada unidad del bien importada. En ese caso, y dado que el país es suficientemente pequeño como para poder adquirir cualquier cantidad al precio internacional, el nuevo precio será el precio internacional más el arancel. Con ese nuevo precio se producirán cambios para los productores nacionales, para el Estado y para los consumidores. Veamos

Cambios para los consumidores

Los consumidores nacionales se encontrarán con un nuevo precio más alto que el anterior. Eso les provocará dos repercusiones:

1) Por un lado, dado que el precio es más alto, consumirán una menor cantidad. Esas unidades que no adquieren les proporcionaban un excedente. Ello quiere decir que si las compraban era porque las valoraban más de lo que tenían que pagar por ellas. Los consumidores pierden ese excedente.

2) Por otro lado, pagan un precio más elevado por todas las unidades que siguen consumiendo. El excedente que obtienen por cada una de esas unidades, es decir, la diferencia entre lo que están dispuestos a pagar y lo que realmente pagan, se reduce en la cuantía del arancel. Por esta vía pierden el producto de multiplicar la cuantía del arancel por el número de unidades que siguen consumiendo.

Cambios para los productores

Los productores podrán vender su producto a un precio mayor que antes, un precio que será el anterior al arancel más el arancel. Eso provocará dos repercusiones a los productores.

1)Por un lado, venderán más unidades, porque con un precio mayor hay unidades que antes no podían producir porque su coste era superior al precio sin arancel y ahora, con el nuevo precio más alto, sí pueden producir. Por esa vía ganarán la diferencia entre el ingreso  que obtienen por esas unidades adicionales que venden, que será el producto de multiplicar el nuevo precio con el arancel por el incremento de la cantidad que venden, y el coste que tiene producir esas unidades adicionales que venden.

2)Por otro lado, cada una de las unidades que vendían antes de la introducción del arancel las venden más caras. Por esa vía obtendrán, sin incurrir en un coste mayor por las unidades que vendían, un ingreso adicional que será el producto de multiplicar la cuantía del arancel por el número de unidades que vendían antes del arancel.

Efectos para el Estado

El Estado recaudará una cantidad que antes no recaudaba. Lógicamente la recaudación del Estado será el producto de multiplicar el número de unidades importadas por el arancel. Tras la introducción del arancel, el número de unidades importadas será menor que sin él porque, dado el nuevo precio más alto,  los consumidores consumirán menos y los productores nacionales venderán más.

Efectos para el conjunto

Si consideramos el conjunto de consumidores, productores nacionales y el Estado, tenemos como perjudicados a los consumidores y como beneficiados a los productores nacionales, mientras que el Estado obtiene una recaudación que no tenía. Pero, en este caso, no todos los perjuicios para los consumidores se traducen en beneficios para los productores locales o recaudación del Estado. Hay dos fuentes de perjuicios para los consumidores, cuyo excedente no va a parar a nadie, son pérdidas irrecuperables de eficiencia.Veamos.

1)Los productores nacionales asumen la producción de un número mayor de unidades que, al nuevo precio más alto, tienen para ellos un coste inferior al ingreso que obtendrán de ellas. Sin embargo, esas unidades adicionales que ahora producen los productores nacionales tienen un coste superior al precio internacional. De hecho, esa es la razón por la que antes de la elevación del precio fruto de la introducción del arancel no se producían esas unidades.Es decir, los mayores ingresos de los productores nacionales por las unidades adicionales que producen, que suponen una transferencia de bienestar desde los consumidores a los productores nacionales, no van a parar íntegros a un mayor excedente de los productores nacionales, sino que una parte va simplemente a cubrir los mayores costes de producir esas unidades en el interior del país, en lugar de adquirirlos fuera. En definitiva, se derrochan recursos porque esas unidades se pueden producir a menor coste en el extranjero.

2)La elevación del precio origina una disminución de la demanda. Antes de la introducción del arancel, los consumidores obtenían un excedente por esas unidades que consumían y que ahora no consumen. Las consumían porque estaban dispuestos a pagar por ellas más de lo que les cobraban.

Conclusión

Los aranceles pueden tener diversas motivaciones como, por ejemplo, proteger a una industria naciente, recaudar, o buscar una mayor producción nacional para no depender de la estabilidad de un territorio en el que se augura un futuro de conflicto. Sin embargo, generan una transferencia de rentas desde los consumidores a los productores nacionales sobre la que es conveniente reflexionar. En este caso los productores nacionales, que normalmente serán muchos menos que los consumidores y se ven muy afectados pueden salir beneficiados por una medida que globalmente resulta perjudicial gracias a su mayor organización. Estarán más organizados en su lucha por la introducción o mantenimiento de un arancel porque normalmente serán muchos menos que los consumidores e individualmente más afectados. Los consumidores se ven perjudicados pero poco, porque finalmente se trata de uno solo de los bienes que consumen. Por eso tienen menos incentivos a organizarse.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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