El tipo de interés no es el precio del dinero


Una de las expresiones más desafortunadas que existen en relación a la economía es aquélla que conceptúa al tipo de interés como precio del dinero. En esta entrada quiero analizar  qué  precio es el tipo de interés y cuál es el precio del dinero y qué consecuencias tiene.

El tipo de interés como precio del traslado de dinero a lo largo del tiempo

El tipo de interés es, en efecto, un precio, pero no el precio del dinero, sino más bien del tiempo, o más exactamente el precio de trasladar dinero a lo largo del tiempo. Las finanzas son una actividad humana que está orientada a trasladar el dinero a lo largo del tiempo (del hoy al mañana para los ahorradores, del mañana al hoy para los inversores). El tipo de interés representaría el precio de que el dinero viaje en el tiempo. Por ejemplo, un tipo de interés a un año representa el precio que cobra un ahorrador por dejar su dinero en manos del inversor durante un año.

Todos los precios nos relacionan una renuncia, a cuánto tenemos que renunciar de algo (normalmente dinero, porque los precios se suelen medir en dinero) para obtener algo. En el caso del tipo de interés lo importante no es que obtengamos dinero, sino tiempo. Hay una expresión mucho más afortunada que dice que “el tiempo es oro”. El tiempo tiene un precio, que no es otro que el tipo de interés.  Prestamista y prestatario están intercambiando la misma cosa, dinero, sólo que en distintos momentos. Lo que obtienen prestamista y prestatario es tiempo, es disponer del dinero en el momento que prefieren. Al prestamista le sobra dinero durante un tiempo, mientras que al prestatario le falta dinero durante un tiempo. Están intercambiando el hoy por el mañana.

Cuando el tipo de interés es alto lo que vale mucho es el presente, por eso se exige un precio muy alto por trasladar dinero al futuro desde el presente. Cuando el tipo de interés es bajo el futuro comienza a valer mucho más que antes, ya no es necesario pagar tanto por ese mismo viaje, o visto de otro modo el prestamista cobra menos por el tiempo que va a prestar su dinero. El tipo de interés es positivo porque en todo caso se valora más el hoy que el mañana. Eso es así porque el tiempo del que dispone un ser humano es limitado e incierto.

Ese precio refleja algo más que la preferencia de los individuos por el presente, representa también el coste del viaje en el tiempo.  Las finanzas transportan dinero a lo largo del tiempo, pero esa actividad tiene un grado de complejidad variable. La factura total de ese traslado de dinero a lo largo del tiempo dependerá del precio de ese tiempo, es decir, del tipo de interés, pero también de la cantidad de dinero que se decida trasladar a lo largo del tiempo y del propio tiempo que transcurra. Ese precio que son los tipos de interés dependerá mucho de las condiciones del viaje, de lo arriesgado que sea ese traslado. El riesgo está asociado fundamentalmente a que ese dinero se pierda en su viaje a través del tiempo, que el dinero que hay hoy pueda no aparecer mañana, por eso existe una prima de riesgo. También influyen otras características como la posibilidad de que el que presta el dinero pueda decidir sin riesgo para él cuando se termina ese viaje a lo largo del tiempo del dinero, que es lo que se denomina liquidez. Esa ventaja normalmente hay que pagarla, y por lo tanto, el tipo de interés será más reducido. El tipo de interés también depende de la pericia de los participantes en el sistema financiero a la hora de trasladar dinero a lo largo del tiempo. Y ese precio del tiempo está fuertemente intervenido por los Estados a través de la influencia de la política monetaria, pero también la política fiscal y cambiaria.

¿Cuál es el precio del dinero?

El precio del dinero es por definición siempre 1. Por eso al dinero se le denomina numerario. Un precio al fin y al cabo es una relación que mide a las unidades a las que se debe renunciar de algo a cambio de obtener otra cosa. Los precios de todos los bienes, servicios y factores de producción se miden en dinero. Es decir, cuando nos preguntamos por el precio de algo nos estamos preguntando a cuantas unidades de dinero está renunciando el comprador para obtenerlo. Por eso el precio del dinero es siempre 1, es fijo.

Pero, ¿eso significa que el dinero no puede valer más o menos de lo que vale? No, no significa eso. El dinero puede valer más o menos. Vale más cuando es más escaso y menos cuando es más abundante. Lo que sucede es que, si medimos su precio en relación al propio dinero, su precio seguirá siendo uno. Sin embargo si lo ponemos en relación con otro bien se encarecerá o abaratará. Pongamos un ejemplo. Imaginemos que el precio de un pastel es de 4 unidades de dinero, o visto de otro modo por una unidad de dinero me dan la cuarta parte de un pastel. Si posteriormente el dinero abunda valdrá menos. Eso significará que ya no me darán la cuarta parte de un pastel por una unidad de dinero, ahora me darán menos, porque pasteles sigue habiendo los mismos y ahora hay mucho más dinero. Pongamos que me dan solamente una sexta parte del pastel. Eso quiere decir que el precio del pastel ha pasado de 4 a 6. Lo que sucede es que todos los precios de la economía subirán cuando el dinero escasea y bajarán cuando el dinero es abundante, si todas las otras cosas que puedan influir en los precios no varían, es decir, la cantidad de dinero que existe en una economía influye en la inflación.

Recomendación final 

Lo bonito de una lengua es que nos podemos expresar con libertad, pero si queremos huir de una expresión confusa evitaría en lo posible el uso de la expresión “el precio del dinero” para referirme al tipo de interés. Es mucho más sencillo decir simplemente tipo de interés. Si queremos ser más poéticos podríamos decir algo así como “el precio de trasladar el dinero en el tiempo” o incluso simplemente “el precio del tiempo”.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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