Trump y la UE, ¿cómo nos afectará?


La relación de Trump y la UE es una de las incógnitas que el tiempo nos irá resolviendo. Es probable que haya cambios que hoy no podamos prever. Sin embargo, hay algunos aspectos que se van perfilando y que tienen importancia.

La relación directa de Trump y la UE

Desde la creación de la UE, ninguno de los presidentes de los EEUU ha sido recordado principalmente por el giro que haya dado a las relaciones entre ambos. Todo parece indicar que Trump no romperá esa tendencia.

Es improbable que Trump quiera ahondar en la relación entre la UE y los EEUU. Sin embargo, tampoco es probable que Trump busque grandes puntos de fricción.  El contexto no lo aconseja. Puede haber tensión con algunos países como México o China y no sabemos cómo se desenvolverán exactamente las relaciones con Rusia, los diferentes países latinoamericanos, los países árabes o los del Lejano Oriente, entre otros.

Una de las grandes reclamaciones de EEUU a la UE será una mayor implicación en el gasto militar, pero es probable que esa reclamación se quede en poco más que pura retórica.

El gasto militar es un importante lastre para el presupuesto americano. Y el coste en vidas humanas ha sido dolorosísimo para el país. Muchos americanos desearían compartir costes.

Sin embargo, el precio a pagar podría ser una pérdida de influencia en las decisiones militares estratégicas. Es improbable que los países europeos vayan a costear elevadas sumas en proyectos militares dirigidos desde EEUU.

Además, cada país tiene su propia política de defensa y la implicación, en caso de producirse, podría ser más bien a nivel de país, no del conjunto de los países de la UE. Pero, sobre todo, hay en muchos países un rechazo muy importante a nuevos recortes de gasto público o a aumento de impuestos para financiar programas armamentísticos.

 Eso sí, dado el carácter de Trump, no es descartable que en algún momento de su mandato realice algún gesto personal de desaprobación de la estrategia de desimplicación militar de buena parte de los países miembros de la UE. Puede que eso reduzca el número de cumbres, visitas oficiales, reuniones, etc. Sin embargo, dudo mucho que las consecuencias vayan mucho más allá.

Cuestión distinta sería que suceda algún episodio bélico en el que los países de la UE consideren que deben implicarse. En ese caso, sí que es más probable que Trump pueda conseguir financiación europea para operaciones militares comandadas por los EEUU. Pero no es probable que lo consiga para realizar inversiones y gastos preventivos en materia de defensa, ni para desplegar muchas tropas en territorios actualmente en conflicto.

En cuanto a la negociación de tratados, creo que, salvo algún interés puntual en algún aspecto que pueda surgir, se dejará pasar el tiempo en negociaciones sin demasiado futuro.

Es enormemente improbable que se apruebe en los próximos meses el TTIP. Pero es posible que a Trump le interese hacer ver que se sigue negociando. Para consumo interno podría decir que no se llega a acuerdos porque la UE no acepta las condiciones que él exige. Para consumo internacional, puede decir que está abierto al diálogo.

La relación indirecta entre Trump y la UE

En la relación entre Trump y la UE, creo que lo más importante serán los terceros países. A la UE le cuesta generar grandes acuerdos con otros países del mundo, pero, al mismo tiempo, no tiene abiertos grandes conflictos con terceros países en los que sea el protagonista.

Los tres frentes de negociación más inmediatos de la UE serán probablemente las relaciones con el Reino Unido (si el brexit se confirma), Turquía y Rusia. Es dudoso que Trump utilice a estos países como elemento de presión hacia la UE.

La razón es simple: son países estratégicos. No sabemos aún cómo será finalmente la política de Trump hacia estos países, pero son países donde, con toda probabilidad, señalará objetivos en su política exterior. Es improbable que cediese en la consecución de esos objetivos a cambio de una mayor capacidad de influencia sobre la UE.

Por ejemplo, una tensión extrema en las relaciones entre Rusia y EEUU podría colocar en una posición delicada a la UE, que depende bastante del gas ruso. Pero es muy raro que Trump decida tensar las relaciones con Rusia por la UE.  La relación entre EEUU y Rusia tiene su propia dinámica y la UE no es un elemento decisivo en ella.

La relación con el Pacífico probablemente sea el elemento que más nos influya, aunque sea de rebote

La pérdida de empuje económico de la UE va desplazando paulatinamente el eje de las relaciones comerciales y financieras desde el Atlántico al Pacífico. Tengamos en cuenta que el Pacífico es un océano que une dos zonas con importantes potencias como EEUU, México, Ecuador, Perú, Chile, Canadá, Japón, las dos Coreas, Taiwán, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Rusia, entre otros países. Y, sobre todo, en el Pacífico se encuentra China.

El Pacífico se está configurando como una zona donde se crean tres bloques. Por un lado, están los países vinculados más profundamente a EEUU; por otro, los que están muy ligados a China y, por último, hay algunos países (como Rusia) que aspiran a tener un papel propio.

A tenor de sus manifestaciones, es probable que Trump extienda el certificado de defunción al TPP, el “equivalente” en el Pacífico al TTIP en el Atlántico. El TPP suponía una fuente de presión hacia China. Más allá de sus posiciones reacias a la globalización, Trump no se pude permitir un exceso de tensión en su relación con China.

El replanteo de las relaciones comerciales y financieras con México y China forma parte del centro de su programa. Hasta qué punto se replanteen está en el aire, pero sería difícil que no sufran algunos cambios. La gente que ha votado a Trump los está esperando. Y sus votantes piensan que esos cambios no sean sutiles, sino que haya alguna decisión más o menos estridente, que seguramente intentarán modular la Cámara de Representantes y el Senado.

Intentar influir demasiado en el Pacífico puede llevar la relación con China a un punto muy complicado. Tampoco parece muy sensato generar animadversión entre los mexicanos.

Esa pérdida de influencia de los EEUU en el Pacífico puede ser crucial para la UE. Se estaba configurando un verdadero eje comercial y financiero del mundo, sin intervención europea.

Las reglas del juego financieras, comerciales, incluso, laborales se podían haber generado en el Pacífico para el mundo entero. Las normas jurídicas y las prácticas empresariales de aquella parte del mundo podrían haberse extendido a otros lugares, entre ellos la UE.

Si las empresas hubiesen adoptado como estándares internacionales en sus procesos de producción, de relaciones con clientes e inversores y con la Administración esas prácticas generadas en el Pacífico, las consecuencias sobre la vida de los europeos hubiesen sido inmediatas.

Cada vez es más lejano que tengamos que ir poco a poco aceptando las reglas del juego generadas en el Pacífico. Pero eso es un arma de doble filo. Es posible que eso anime a los países de la UE a acercar sus posturas y a defenderlas internacionalmente, en forma de acuerdos con otros países del mundo, ya no solamente en el Pacífico.

Pero también es cierto que la amenaza de que los países de la UE pierdan drásticamente su capacidad de influencia es más lejana. Eso puede avivar las tensiones entre países miembros. Es menos necesaria una posición común y eso deja más espacio al afloramiento de conflictos interno.

La controversia entre los partidarios de la acción individual de los países y los partidarios de la concertación internacional con la UE como instrumento puede decidir el futuro de la UE como institución. Y muchos de los temas sobre los que se debatirá en la UE, como cuestiones laborales, temas ambientales, de protección de los consumidores, regulación de mercados, normativas financieras, etc. tendrán lo que sucede en el Pacífico como uno de los puntos más importantes de atención. 

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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2 respuestas a Trump y la UE, ¿cómo nos afectará?

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