¿Retrasar la edad de jubilación aumentará las cotizaciones?


 El importante proceso de envejecimiento de la población y el bajo crecimiento de la productividad son las principales amenazas al sistema de pensiones en España y en muchos otros países. Retrasar la edad de jubilación es una de las medidas propuestas para afrontar esa situación.

El retraso de la edad de jubilación se propone por diversas razones, entre las cuales estarían la reducción de las prestaciones de la Seguridad Social y un hipotético aumento de las cotizaciones que contribuirían a mejorar la sostenibilidad del sistema de pensiones. El hipotético aumento de las cotizaciones descansaría sobre dos pilares: un incremento de las bases medias de cotización y un incremento del número de cotizantes.

1) Retrasar la edad de jubilación podría incrementar las cotizaciones

El incremento del número de cotizantes sucedería, si todo lo demás permaneciese constante, a través de un incremento del número de personas empleadas con la edad que anteriormente se consideraba de jubilación y que, tras el retraso de la edad de jubilación, es considerada como edad de trabajar.

La clave, para bien o para mal, está en que ese “si todo lo demás permaneciese constante” no se da en la realidad. Dependiendo de cómo se afronte la situación, se pueden producir dos situaciones completamente diferentes.

A) Se produce un significativo aumento del empleo en otros segmentos de edad como consecuencia del retraso en la edad de jubilación

Que continúen personas con experiencia, que conocen los éxitos y fracasos de su profesión u oficio, que han vivido diversos procesos de adaptación o que mantienen una red de contactos de muchos años, entre otras muchas cualidades, puede reforzar la generación de empleo.

Si estas personas, continuando en su actividad, crean negocio y afianzan los negocios en marcha, disminuyendo los riesgos, favoreciendo la financiación de los proyectos, contribuyendo a la formación de los más jóvenes y facilitando la sucesión en los puestos de responsabilidad podríamos decir que esa prolongación de la vida laboral sería una excelente noticia para el empleo, especialmente de los más jóvenes.

Estaríamos hablando de que un activo de las empresas como es su capital humano sénior está rindiendo a pleno rendimiento. Eso mejoraría tanto el empleo como la productividad, contribuyendo al crecimiento económico.

B) Se produce un empeoramiento del empleo a consecuencia del retraso de la edad de jubilación

Si las personas que ven retrasada la edad de su jubilación lo ven como una carga que deben asumir, incluso como un castigo, es altamente probable que todas esas cualidades positivas para la productividad y el empleo no se desarrollen.

Un primer efecto perjudicial para el empleo de los más jóvenes es el hecho de que estuviesen ocupando un puesto en empresas y administraciones incapaces de generar nuevo empleo. En ese caso, el joven solamente puede acceder al empleo que genera el trabajador que se jubila. Estaríamos hablando de meros reemplazos en el mismo puesto de trabajo.

La transición puede ser extraordinariamente compleja, porque se prolonga y porque se tiene como uno de los protagonistas de esa transición a un trabajador desmotivado que cuenta los días, las horas, los minutos y hasta los segundos para que llegue su jubilación.

El segundo problema es el organizativo. Toda la estructura organizativa se resiente cuando las personas de mayor edad no colaboran lo suficiente en el buen desarrollo de la organización por desmotivación. En ese caso, la productividad del trabajo cae y con ella el empleo y los salarios.

El resultado final dependerá mucho de los incentivos concretos de los trabajadores cuya vida laboral se prolonga y del entorno en el que se muevan. Por lo tanto, es posible que los resultados difieran en distintos países y que los éxitos o fracasos de épocas anteriores no sean el mejor predictor de qué sucedería con el empleo de retrasarse la edad de jubilación.

2) Retrasar la edad de jubilación podría incrementar las bases medias de cotización

Una primera posibilidad para que el retraso de la edad de jubilación incremente las bases medias de cotización sería que los salarios se viesen incrementados por un aumento de la productividad resultante de un buen aprovechamiento del talento de los trabajadores más mayores. Es un proceso posible, pero no es un proceso sencillo y, como decía antes, depende mucho del entorno y los incentivos que tengan estos trabajadores.

Pero, incluso aunque se produzca una expulsión de trabajadores jóvenes del mercado laboral, podría estar expulsándose a trabajadores con menores salarios y bases de cotización de los que se retienen. La razón principal estaría en el peso de la antigüedad en los salarios.

En el caso de que el efecto más significativo fuese la expulsión de trabajadores, es muy importante tener en cuenta la evolución temporal de esa brecha salarial entre los salarios (y las bases de cotización) de los trabajadores más mayores y los trabajadores que pudiesen resultar expulsados.

En ese sentido, dado que el determinante principal de la brecha es la antigüedad, la evolución hacia una mayor o menor estabilidad laboral puede condicionar la evolución de las cotizaciones.

Pero también hay que tener en cuenta que las medidas para reducir la dualidad de los mercados de trabajo en países como España pueden reducir la brecha salarial entre los trabajadores más mayores y los más jóvenes.

Conclusión

El posible efecto positivo del retraso de la edad de jubilación en la sostenibilidad de las pensiones está condicionado por su efecto en la productividad y éste por los incentivos de los trabajadores cuya edad de jubilación se retrasa y por el entorno.

Y téngase en cuenta que un incremento de la productividad de todos los trabajadores produce un incremento de la demanda de trabajo, por lo que el efecto en el empleo y en el número de cotizantes también estaría influido por el efecto en la productividad. Es decir, los efectos no solamente se producen en forma de aumento o reducción de las bases medias de cotización, sino también en forma de aumento o reducción del empleo y, por tanto, del número de cotizantes.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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