La inversión en nuevas tecnologías


La inversión en nuevas tecnologías es, sin duda, uno de los pilares del crecimiento económico de cualquier país. Sin embargo, no es una vía sencilla. En realidad, la inversión en nuevas tecnologías es, al mismo tiempo, causa y consecuencia del crecimiento económico.

¿Qué supone la inversión en nuevas tecnologías?

Una nueva tecnología no es una máquina nunca antes vista, un equipo o programa informático inédito… o, al menos, no es solamente eso. Una nueva tecnología supone una nueva forma de trabajar. Está, por tanto, vinculada a los cambios en los procesos.

Lógicamente, surgen nuevas oportunidades. Posiblemente se encuentren usos diferentes a los de las herramientas materiales e intangibles hasta ahora disponibles, se vea una mayor fiabilidad, una mayor eficiencia, una liberación de distintos tipos de recursos, etc.

Eso lanza a la empresa inversora diversos retos. En primer lugar, hay que saber para qué se quiere contar con las nuevas tecnologías. En segundo lugar, hay que rediseñar los procesos. En tercer lugar, hay que plantear qué recursos nuevos y complementarios de la nueva tecnología que se introduce serán necesarios y qué otros ya no serán necesarios y, si llega el caso, qué uso se les puede dar.

El cambio organizativo es, por tanto, en este caso, una consecuencia, del cambio técnico. Sin embargo, no es la única. Seguramente, habrá un cambio financiero importante derivado de las inversiones realizadas, pero también de los cambios en los riesgos de la empresa, ya que, con toda probabilidad, puede que cambien los costes o la valoración que hacen los consumidores del producto de la empresa.

La consecuencia es clara: el éxito en la introducción de una nueva tecnología depende mucho de la pericia que se demuestre en su puesta en marcha, pero también de la planificación del proceso de cambio que implica.

La credibilidad es muy importante. El cambio organizativo afecta mucho a los trabajadores, que deben mostrar su confianza en que merecerá la pena. Obviamente, una parte de ese convencimiento dependerá de la capacidad que tenga la empresa de transmitir alguna clase de beneficios como mejoras salariales, nuevos puestos de trabajo atractivos, mejora en las condiciones de trabajo, etc.

 Lo mismo sucede con los inversores en la empresa, tanto los socios como los proveedores de financiación ajena que la hayan prestado dinero. Quieren ver una mayor seguridad en sus inversiones y, en el caso de los socios, una mejora en las expectativas de dividendos.

La importancia del contexto en la inversión en nuevas tecnologías

La inversión en nuevas tecnologías, con cierta frecuencia, no fructifica no por falta de audacia en los planteamientos, ni porque los promotores del cambio no estén preparados para llevarlo a cabo, ni por una mala planificación del proyecto, ni por una mala transmisión de los mensajes a las personas que deben implicarse en él. Simplemente, fallan porque no encuentran los destinatarios adecuados.

En primer lugar, los empleados deben poseer las características necesarias para afrontar el proceso y estar suficientemente formados como para poder proceder a ejecutar el cambio y, al mismo tiempo, han de estar suficientemente motivados e incentivados como para querer realizar la introducción de esa nueva tecnología.

Eso depende, en buena medida, de la trayectoria precedente. Introduciendo una nueva tecnología se está adquiriendo una experiencia que reduce el coste de los cambios que se deriven de los siguientes proyectos. Es por eso que los primeros pasos (especialmente cuando no hay experiencias previas ni propias ni ajenas que nos orienten) son tan complicados. Pero el problema es que no tenerla puede mermar la credibilidad de los planes.

En segundo lugar, el papel de los intermediarios financieros es muy importante. Sin financiación es imposible invertir. Además, es muy importante que una parte de esa financiación sea ajena, ya que supone un respaldo no solamente monetario, sino también para la credibilidad del proyecto.

La Administración también tiene mucha influencia. Los cambios tecnológicos suelen tener consecuencias fiscales, de normativa laboral, de regulación de mercados, etc. Es importante que no se vean lastrados por más requisitos de los necesarios.

Tampoco hay que olvidar la labor de toda una serie de empresas que sirven de red de apoyo a este tipo de inversiones tecnológicas: desde asesores, seguros, equipos de soporte y mantenimiento, centros de formación, etc.

El papel del crecimiento económico en la inversión en nuevas tecnologías

El crecimiento económico tiene dos efectos principales que facilitan la inversión en nuevas tecnologías. En primer lugar, a medida que un país va creciendo, la estructura de su economía va cambiando. Se van asentando todas esas bases que hacen posible el éxito de dicha inversión.

En segundo lugar, un contexto de crecimiento tiene efectos notables sobre el corto plazo. Los proyectos ganan en credibilidad y las inversiones se hacen más factibles.

La inversión tecnológica aporta crecimiento económico y nos presenta importantes retos que hay que resolver. Es una necesidad y una cita imprescindible en la agenda de crecimiento.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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