La gestión del talento


La gestión del talento, o mejor los talentos, es un elemento esencial en la economía. Digo los talentos porque hay una enorme cantidad de posibles talentos.

Probablemente casi todas las personas tengamos algún talento especial. Hay personas que, por su formación, cualidades intelectuales, cualidades físicas, cualidades emocionales, experiencia, por su capacidad para encontrar el mejor entorno para desarrollar una actividad, por su entusiasmo, por su capacidad para generar equipos, … son capaces de hacer lo que no hace nadie, al menos de momento.

La gestión del talento se convierte en uno de los más importantes desafíos para cualquier empresa. El talento hay que saber reconocerlo, atraerlo, potenciarlo, conservarlo, coordinarlo, etc. Ese reto de gestión del talento también es un reto para cualquier país.

El reto de la gestión del talento para una empresa

La razón por la que el talento es tan importante para las empresas es que el talento es un elemento motor de la competitividad. El talento de determinadas personas es el que permite orientar en la dirección correcta alguna actividad dentro de la empresa.

La persona con talento es capaz de aportar soluciones diferentes. Esas soluciones nuevas no constituirán una innovación en sí mismas normalmente, pero juntamente con otros factores como el esfuerzo de toda la empresa, las inversiones, el equipo humano, una correcta dirección, serán capaces de intentar dirigir a la empresa hacia la innovación. Que se intente no quiere decir que se consiga, pero para innovar hay que desarrollar el talento.

Muchas veces, la innovación requiere gestionar aportaciones de muchas personas con talento. En ese punto, la coordinación de muchas personas con talento colaborando cada uno desde su posición es una de las prioridades de la gestión del talento.

Pero no pensemos que esa gestión del talento va dirigida exclusivamente a la innovación que nos trae nuevos productos, ni tampoco que solamente protagonizan las grandes empresas la gestión del talento. En la pequeña, y en la gran empresa, se producen aportaciones de personas con talento que encuentran nuevas materias primas, proveedores más adecuados, continuas mejoras en los procesos, mercados nuevos, etc.

De hecho, una de las principales formas del talento es la que diferentes personas de una empresa tienen para efectuar de una forma determinada mil y un actos cotidianos dentro de los procesos de la empresa.

¿Por qué es tan importante la gestión del talento para la empresa?

Las personas con talento tienen una capacidad para hacer lo que no hace nadie, lo que da una ventaja a la empresa. Pero esa ventaja se va ampliando en el tiempo. El primero en hacer algo ventajoso que reduce los costes de la empresa o que mejora la valoración del producto por los consumidores del producto tiene una triple ventaja.

En primer lugar, las personas con talento mejoran la competitividad de la empresa, por una reducción de costes o por una mejora de la valoración de los productos por parte de los clientes. Cuando gracias a ello una empresa es la única en hacer algo, o la única en poder hacerlo a un precio más reducido, esa ventaja da a la empresa la capacidad de influir en los precios. La empresa ya no tiene que aceptar los precios del mercado, como sería el caso de las empresas precioaceptantes del modelo de la competencia perfecta. Eso hace que pueda tener más beneficios y pueda restringir en alguna medida la competencia.

En segundo lugar, ser el primero en hacer algo lleva inevitablemente a ser durante algún tiempo el único que lo hace, a la espera de imitadores, pero ser el único que hace algo es la base para tener toda la demanda e ir adquiriendo experiencia. Mediante el proceso conocido como aprendizaje mediante la práctica, los costes se irán reduciendo a medida que se tiene más experiencia, e incluso con la experiencia se puede llegar a producir productos de más valor que generen más beneficios para la empresa.

Además, el aprendizaje mediante la práctica es un proceso que se alimenta a sí mismo, en la medida que las ventajas que produce sobre otras empresas hacen que la empresa tenga una mayor cuota de mercado, lo que favorece mayor producción y un incremento adicional de la experiencia. Con esa experiencia se puede practicar y mejorar los productos reduciendo los costes.

En tercer lugar, las personas con talento también tienen una mayor capacidad para captar cómo trabajan otras personas con talento. De esta manera pueden no solamente imitar, sino también mejorar lo que hacen otros. Esta clase de imitaciones mejoradas traen importantes beneficios a las empresas que las llevan a cabo.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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