¿Cuál puede ser el futuro de Grecia?


 Grecia ha llegado al comienzo de un acuerdo con sus socios. Queda una fase complicada de aprobaciones en los parlamentos de los respectivos países. Ha quedado patente que las posiciones más duras de unos y otros eran escenificaciones sin suficiente credibilidad. La salida de Grecia del euro traía importantes riesgos para todas las partes. Al final ha habido un acuerdo en la línea de lo previsible. Pero, ¿cómo se plantea el futuro de Grecia?

Las reformas presupuestarias

El principal eje del acuerdo es un conjunto de medidas de contención del gasto público y de aumento de los impuestos, es decir, recortes. En el corto plazo, el acuerdo puede generar una disminución de la demanda por varios motivos. En primer lugar el Estado va a gastar menos. En segundo lugar, los consumidores dispondrán de una menor renta para consumir por el aumento de impuestos. En tercer lugar, puede aumentar el ahorro por el miedo al futuro. A medio plazo, si va regresando la confianza puede incrementarse la demanda de inversión.

Una importante disminución de la demanda puede contribuir a generar deflación. Parece ser que ese es uno de los objetivos del ajuste. Se dice que la deflación es una vía para ganar competitividad. Es muy dudoso. España es un ejemplo muy claro. Pese a que hay un claro compromiso entre las autoridades europeas y españolas de retorno a una senda de estabilidad presupuestaria, el ritmo de ajuste del presupuesto se ha ralentizado para evitar la deflación.

Competir generando deflación es muy complicado por varias razones. En primer lugar, al reducir los precios para obtener los mismos ingresos (con los que, entre otras cosas, se habrá de pagar la deuda) hay que vender más. Vendiendo lo mismo se ingresa menos. Pero, sobre todo, la deflación puede perjudicar gravemente a los mercados de trabajo y puede generar desempleo que alimente nueva deflación, en un circulo vicioso.

De todos modos, lo importante será la capacidad que tiene el país para producir, que será el mayor condicionante de su futuro. Puede surgir un problema de incentivos. Los griegos tendrán que realizar importantes sacrificios. Si perciben que ellos no se beneficiarán apenas de los sacrificios que tendrán que hacer, como trabajar o ahorrar más, puede ser que no estén dispuestos a hacerlo. Una disminución de la oferta de trabajo o  del ahorro pueden ser muy negativos para el futuro griego.

El fondo de las privatizaciones

Creo que la función más importante del fondo de las privatizaciones no será ofrecer una solida garantía de pago. Es muy probable que se obtengan cantidades pequeñas. Sin embargo, produce un giro importante en la política de Syriza. Si hasta ahora ha intentado frenarlas, ahora el gobierno griego habrá de convertirse en el promotor de nuevas privatizaciones.

La idea original de Syriza era que la grave situación por la que atraviesa la economía griega se podía enmendar nacionalizando sectores estratégicos con el fin de resolver graves problemas en esos sectores. Además, se pretendía garantizar determinados niveles de prestaciones en diferentes sectores y promover un incremento del empleo. Eso planteaba serios problemas. El primero es la posible presencia del Estado en sectores en los que puede haber una competencia internacional con empresas europeas, dentro o fuera de Grecia.  El segundo es que, para llevar a cabo sus planes, Syriza hubiese necesitado más dinero, para financiar la expansión de esas empresas. En lugar de más dinero para las empresas públicas, lo que hubiese incrementado la deuda pública, se iniciará un proceso de privatizaciones. Con el dinero obtenido de las privatizaciones disminuirá levemente la deuda pública. El tercer gran problema de la nacionalización de muchos sectores estratégicos hubiese sido el auge de nuevas formas de clientelismo político.

La banca griega

La banca griega viene sufriendo mucho la crisis. Antes de la recapitalización y venta de los bancos se hace urgente la recuperación de la confianza. Mientras no se recupere la confianza, terminar con el corralito es peligroso. Para recuperar la confianza será esencial recuperar una expectativa de estabilidad económica y que la gente perciba que la recapitalización será suficiente. Será muy importante ver cuántos bancos quedan, quiénes terminarán siendo sus propietarios y la forma en la que se reorganicen.

El problema humanitario

Una de las claves más importantes será la de cómo se abordan las dificultades, de diverso tipo, que va generando la crisis en la población. Existen sectores de la población especialmente vulnerables a la crisis. Quizá tres sean los más numerosos. Por una parte están los ancianos. Habrá que analizar las situaciones de riesgo a las que se enfrentan. Es muy importante que regrese la confianza en el futuro de la población griega. Del mismo modo que una economía subsidiada lleva a aminorar los esfuerzos, una economía dinámica no se podría establecer mientras la población tenga miedo a pasar grandes penurias en la ancianidad derivadas de la crisis económica.

En segundo lugar están los niños. El cuidado, la alimentación, la educación de los niños son vitales para el futuro de una sociedad. Hay muchas cosas que si no se hacen durante la niñez no se realizarán nunca. El aprendizaje es un proceso que se apoya en una fase anterior para iniciar la siguiente. Hay que buscar las vías para analizar el modo en el que garantizar que los niños gocen, al menos,  de lo esencial para su desarrollo. De ello dependerá la productividad de los trabajadores griegos del futuro.

Y el problema de los desempleados es fundamental. A medida que se va incrementando el período de desempleo se van perdiendo destrezas laborales. Eso puede influir gravemente en la productividad de los trabajadores desempleados, lo que es un lastre para el crecimiento. Produce una disminución de los recursos con los que poder producir. Pero, por otro lado, se incrementa el número de personas afectadas por situaciones de exclusión social, lo que deteriora el funcionamiento de la economía.

La atención a la crisis humanitaria no será en absoluto sencilla. La Unión Europea no se puede permitir un agravamiento de las situaciones de necesidad entre la población griega; por cuestiones elementales de justicia, pero también de eficiencia. Pero una economía subsidiada no es una alternativa viable. Se debe centrar la ayuda en aquellas personas que están sufriendo situaciones que no se derivan de sus actos.

Las reformas

Aquí es donde viene el capítulo más complejo. Hasta ahora se ha centrado la atención en el problema presupuestario, que es grave y hay que abordarlo. Pero es evidente que si Grecia tiene un PIB per cápita sustancialmente menor que el del grupo de cabeza, si lleva mucho tiempo en crisis y con un alto desempleo, no es por la austeridad. El problema es que en Grecia fallan muchas cosas. Descartada, creo que con buen criterio, la idea de la nacionalización de sectores estratégicos, que probablemente hubiese sido la medida que Syriza hubiese tomado tras la salida del euro, ahora corresponde valorar la regulación de cada uno de esos sectores con la participación de empresas privadas. Hay que valorar sector por sector las reformas que son necesarias para su buen funcionamiento. Muchas de esas reformas pueden tener perjudicados individuales que ofrecerán resistencia, y en algunos casos habrá que compensar a los perjudicados.

La competitividad internacional

Creo que es ilusorio pensar que la deflación va a traer una economía griega con una fuerte proyección internacional. Es muy necesario que se incrementen las exportaciones griegas, para generar superávit en su balanza por cuenta corriente con el que disminuir sus deudas. Pero también es muy importante la diversificación. Grecia tiene que disminuir su dependencia del turismo. Para ello, y ahí está lo complicado, debe generar un ambiente propicio. Debe mejorar la educación, la salud, la inversión en nuevas tecnologías, la regulación de los sectores, la forma en la que se organizan los recursos. Es muy necesario generar confianza.

Valoración final

Comienza a haber un principio de acuerdo, que debe traer una cierta mayor estabilidad. Pero la confianza solamente regresará cuando se observe que se desarrollan medidas creíbles de reforma de cada uno de los sectores de la economía griega. La quita puede ayudar en el futuro, pero hoy hay que garantizar la estabilidad. Una cierta quita, habrá que ver en qué cuantía, puede establecerse en el futuro si se toman medidas de reforma creíbles y sensatas. Se trataría de ofrecer un incentivo al esfuerzo. Si los griegos perciben que hagan lo que hagan contarán con la ayuda ilimitada de sus socios no se esforzarán. Si los griegos perciben que, hagan lo que hagan, los beneficios de sus esfuerzos irán nada más que a pagar sus deudas, tampoco se esforzarán. Hay que buscar, y ahora continúa el reto, la vía para reforzar la responsabilidad de los griegos en su futuro.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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