Cómo elegir carrera (III): ¿la que más salida tenga?


Siguiendo con la serie de cómo elegir carrera, en la que anteriormente he analizado qué implica elegir la carrera que más nos gusta o la que mejor se nos dé, en esta entrada examinaré la cuestión de las salidas laborales de las carreras.

¿Qué es la salida laboral de una carrera?

Cuando se comienza una carrera, en realidad se están comenzando varias. Dos de las más destacadas son la universitaria y la laboral. La universitaria puede continuar a través de la formación continua, del estudio de otras titulaciones de grado o de posgrado, de la participación en la vida universitaria, etc.

Por lo que se refiere a la carrera laboral, la salida de la universidad es un momento importante. En ese sentido, podríamos decir que entramos en una carrera de relevos en la que, aunque el aprendizaje siga corriendo, pasa el testigo a una aplicación laboral que toma entonces la salida, la salida laboral de la carrera.

Nótese que una cosa es la salida laboral de la carrera y otra el acceso al mundo laboral, ya que se puede trabajar antes o durante la carrera. Es más, la experiencia laboral antes de terminar la carrera, incluso cuando no tiene relación con ella, puede tener diversos efectos positivos sobre la vida laboral posterior.

 Toda carrera sigue un itinerario en el que cada paso tiene un precedente en el anterior. Por lo tanto, la salida laboral de la carrera condicionará el desarrollo posterior de la vida laboral. Esa es la razón de más peso por la que se da tanta importancia a la salida laboral. Además, esa formación académica puede influir decisivamente en oportunidades laborales posteriores.

La complejidad de los mercados laborales

Los mercados laborales son más complejos de lo que pudiera parecer. No es todo tan sencillo como que estudiar una carrera concreta va a incrementar nuestra probabilidad de encontrar trabajo, así como mejorar las expectativas salariales y las condiciones laborales.

En una economía existen miles de mercados de trabajo, cada uno con su propia realidad. Sin embargo, es cierto que existen algunos elementos a tomar en cuenta.

Lo que no cambia en función de la carrera que elijamos

Sea cual sea la carrera que elijamos, las empresas toman el hecho de finalizar una carrera como señal de que el candidato a cubrir un puesto es una persona inteligente, que se esfuerza, que pone interés en las tareas que realiza…

Esas cualidades tan importantes en el mundo laboral también lo son en el mundo universitario. Si se ha conseguido terminar una carrera, es probable que el candidato posea unas características que le pueden interesar.

¿Con eso ya hemos conseguido el trabajo ideal? No, ya que influyen otros factores. Por un lado, las empresas valoran otros aspectos como habilidades emocionales, contactos sociales, capacidades expresivas, habilidades técnicas específicas, cómo encajaría el perfil del candidato dentro de su organización, etc.

Además, el salario, la duración y el tipo de contrato o las condiciones del trabajo dependen de muchos otros factores que no puede controlar el trabajador como la innovación en las empresas, el éxito en los proyectos de la empresa, la política de inversiones de la empresa y su financiación, la estructura del mercado de trabajo concreto, el marco normativo, la situación económica, factores organizativos, las posibilidades que existan para la discriminación de salarios, etc.

Lo que sucede durante el período de formación universitaria

Muchas personas comienzan a estudiar una carrera porque es muy demandada por las empresas y hay pocos profesionales. Sin embargo, nunca se debe perder de vista la evolución de las profesiones.

Por mucho reclamo que tenga una titulación, si a largo plazo no se logra formar un número suficiente de profesionales, los costes de los bienes y servicios en cuya producción trabajan se acabarán elevando de forma preocupante, lo que puede repercutir en la vida laboral de sus titulados.

Algunas de sus funciones más reclamadas pueden ser asumidas por trabajadores con titulaciones afines. En otros casos, los movimientos migratorios pueden contribuir a aumentar el número de profesionales disponibles. Cuando no es posible, lo normal es que la demanda de los bienes o servicios encarecidos se resienta o sea sustituida por alternativas más o menos cercanas.

Los cambios en los mercados laborales

Hace no tanto tiempo, unos pocos años eran un período relativamente corto. Las carreras más demandadas por las empresas seguían siéndolo cinco, diez o, incluso, quince o más años después.

La introducción o intensificación de elementos como la conectividad en el trabajo, la gestión internacional de proyectos, la inteligencia colectiva, la inteligencia artificial, la nube, la robotización, la omnicanalidad, el teletrabajo, el big data, el Internet de las cosas, la economía colaborativa y otros muchos está cambiando los mercados de trabajo con una velocidad mucho mayor de la observada unos pocos lustros atrás.

La importancia de la multidisciplinariedad

Algunas de las empresas más exitosas del momento son las que son capaces de generar conocimiento y trasladarlo a diferentes lugares, canales de venta, segmentos de consumidores e incluso sectores económicos.

Su inversión más fuerte está en la generación de ese conocimiento, pero deben traducirlo a diferentes situaciones y necesidades. Cada disciplina aporta una forma de analizar problemas y soluciones. Por ello es muy necesario integrar las aportaciones de profesionales de distintas ramas. En ese sentido, la aportación de quienes se defienden en varios ámbitos puede ser muy valiosa como intérpretes de distintas formas de expresarse.

Las carreras sin salida

En cada momento hay un conjunto de carreras (suelen ser unas pocas y cambiar con el tiempo) en las que se conjuntan un número elevadísimo de estudiantes y una falta de conexión con los requerimientos de la economía del momento.

Sin embargo, lo que verdaderamente puede decantar la decisión de no estudiarlas es que se impartan de una forma muy cerrada. Si al finalizar la carrera, los titulados de la misma no tienen curiosidad por aprender más, estudiar problemas y plantear soluciones es que algo está fallando en la forma en la que se está impartiendo.

Las visiones muy cerradas son útiles cuando de lo que se trata es de formar profesionales que sean capaces de reproducir sus conocimientos una y otra vez de la misma manera. Durante la carrera se pueden aprender procesos muy consolidados que siguen funcionando para atender determinadas necesidades que demanda el mercado. Pero si el mercado no los demanda con vigor suficiente como para absorber la llegada de muchos nuevos titulados, esa carrera se convierte en una “fábrica de parados”.

Normalmente, con el paso de unos años, las universidades reforman los estudios de las llamadas “carreras sin salida”, disminuye el número de estudiantes y algunas empresas se especializan en dar salida a lo que tiene que aportar tan abundante número de titulados. En algunos casos, la carrera vuelve a cobrar vida y a tener salida.

Es muy recomendable estudiar la salida de la carrera antes de matricularse en ella. Sin embargo, es muy importante hacerlo siendo siempre muy conscientes de que vivimos un momento de importante cambio laboral.

 

 

 

 

 

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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