El consumo y las hipótesis del ciclo vital y de la renta permanente


La hipótesis del ciclo vital (propuesta por Franco Modigliani) y la hipótesis de la renta permanente (propuesta por Milton Friedman) son dos importantes teorías sobre el consumo que difieren en algunos aspectos importantes de lo que predice la teoría keynesiana del consumo

La hipótesis del ciclo vital

La hipótesis del ciclo vital parte de que, cuando un individuo se plantea cuánto quiere consumir, su primera prioridad es consumir una cantidad semejante a lo largo de su vida. Si en una época de su vida, el individuo consumiese muchísimo y en otra poquísimo, sucedería que, en la época en la que consume muchísimo, poco sacrificio le supondría consumir un poco menos. Sin embargo, el beneficio de consumir un poco más en la época en la que su consumo escasea sería grande. Si el sacrificio de dejar de consumir en época de abundante consumo es mucho más pequeño que el beneficio de consumir algo más cuando se están pasando penurias, lo lógico es que el individuo tienda a intentar equilibrar el consumo a lo largo de su vida.

Entonces, Modigliani se plantea que, a lo largo de una vida, el individuo tiene una etapa en la que obtiene más renta de lo que planea consumir (la etapa del ahorro), que se supone una constante, y otras en las que consumirá una cantidad superior a su renta, en la época de jubilación. Es decir, Modigliani parte del ahorro para la jubilación.

Además de la renta propiamente dicha, Modigliani supone que el individuo consumirá a lo largo de su vida su riqueza, es decir, sus bienes, su patrimonio. Supone que el individuo no deja deudas al final de su vida. En esas condiciones, influirá en el consumo la riqueza de la que disponga el individuo, la renta que genere en los años productivos y la proporción entre años productivos y los años en los que desahorrará sus ahorros.

La hipótesis de la renta permanente

Según Friedman, la renta del individuo se puede dividir en dos componentes: uno transitorio y otro permanente. Existen ingresos que se obtienen de forma recurrente, período tras período. Por ejemplo, si un empleado cobra un sueldo fijo más un variable por objetivos, el sueldo fijo sería una renta que se obtendría de forma recurrente. Pero también una parte del sueldo variable se puede considerar como renta permanente. Sería la parte que normalmente, como media, espera cobrar ese individuo como parte variable de su retribución. Mientras, la renta transitoria sería aquella que se obtiene de forma excepcional. Por ejemplo, imaginemos que un empresario que en un determinado período tiene un incremento del precio de su producto que le produce unos beneficios transitoriamente por encima de lo normal.

El consumo que tenga el individuo dependerá de la renta que espera obtener normalmente. Es decir, un individuo no variará su consumo porque varíe la renta que obtiene en un determinado período, sino porque varíen las expectativas que tiene sobre su renta futura. Si la variación que ha tenido su renta en ese período concreto hace variar la renta que espera obtener en el futuro (a lo largo de su vida), variará su consumo; en caso contrario, su consumo no variará.

Comparación con la teoría keynesiana del consumo

Estas dos teorías difieren en algunos aspectos importantes de la teoría keynesiana.

1)El consumo sigue dependiendo de la renta, pero no de la renta del período, sino de la renta que se obtenga a lo largo de una vida o de la que se espera obtener normalmente.

2)Por ello las variaciones en la renta del período no serán fuente de las variaciones que observamos de un período a otro en el consumo, sino que lo serán las variaciones de la renta que se esperan obtener normalmente o a lo largo de una vida. En ese sentido, las crisis afectarían mucho menos al consumo, en la medida en que sus efectos fuesen más o menos pasajeros.

3)El concepto de renta disponible del período pierde su importancia. Si en un período los individuos disponen de más renta, por ejemplo porque el Estado reduce transitoriamente los impuestos, eso no afectará a su consumo en la medida que no suponga una mayor disponibilidad de recursos permanente.

4)También hay fenómenos que pueden afectar al consumo según las hipótesis del ciclo vital y de la renta permanente que no lo harían según la teoría keynesiana del consumo. Por ejemplo, si un individuo tiene un importante ascenso profesional que no esperaba y del que espera obtener un salario mucho mayor en el futuro, el individuo podría incrementar su consumo, incluso en el caso en que el ascenso momentáneamente no supusiese un mayor salario.

5)Al considerar una vida entera, cobra importancia, no solamente la renta que obtiene el individuo a lo largo de su vida, sino también su riqueza (los bienes que posee) y la evolución que tenga a lo largo del tiempo.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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