Las vacaciones de los pobres


 Agosto va avanzando y muchas personas van cerrando sus vacaciones. Por ello me gustaría realizar una reflexión que, en mi humilde opinión, es incómoda pero necesaria sobre las vacaciones y los viajes vacacionales y, en particular, sobre las vacaciones de los pobres.

¿A qué me refiero con las vacaciones de los pobres?

La pobreza es un concepto eminentemente relativo, en el fondo se es pobre frente a otras personas que tienen más recursos materiales para vivir.

Con las vacaciones de los pobres me refiero a los períodos no solamente fuera del trabajo, sino también fuera del hogar, de personas cuya relativa carencia de recursos genera que haya que hacer auténtico “encaje de bolillos” para permitirse marchar unos días de viaje de placer. Es decir, las vacaciones de muchísimas personas en España.

Las vacaciones como gasto superficial

Algunas personas, aun no teniendo una especial inclinación hacia el viaje, realizan viajes por no ser menos que los demás. Muchas veces, se comparan con eso que se llama “una persona de éxito” dentro de su círculo de relaciones. Existen sentimientos de envidia que acaban llevando a un gasto innecesario, pero poco menos que inevitable en la mecánica en la que se mueven esas personas.

Por desgracia, prescindir de estos gastos, aun pudiendo ser un alivio para las finanzas familiares, puede ser complicado para aquellas personas que basan su vida en aparentar lo que no son. No quieren ser unos “fracasados incapaces de ir de vacaciones”, como hace toda persona de éxito. La razón: ante los ojos de los demás se caería el castillo de naipes construido sobre la superficialidad.

Las vacaciones de los pobres también pueden ser una inversión de futuro

Las vacaciones, los viajes, el conocimiento de los lugares y de las personas que suponen, representan una forma de invertir en conocimiento y en autoconocimiento.

Eso es especialmente cierto cuando hay niños en la familia, a los que las vacaciones les pueden abrir numerosas puertas a lo desconocido y, por tanto, al aprendizaje de la vida.

Incluso siendo pobres, y pareciendo las vacaciones algo inalcanzable que puede empeñar a la familia, puede tener todo el sentido del mundo invertir en la formación de los más pequeños, especialmente en una forma de conocimiento del mundo que no aprenderán nunca en la escuela.

Puede tener sentido carecer de algunas cosas más prescindibles durante el año por viajar si con ello se consigue una familia más formada y con un mayor conocimiento de sí misma. En las vacaciones se presentan situaciones en las que, si se saben afrontar correctamente, la familia sale reforzada y las finanzas familiares notarán el efecto benéfico de la armonía familiar durante todo el resto del año.

Las vacaciones de los pobres como capricho

Aunque no sea lo más recomendable mover nuestras decisiones exclusivamente en función del rumbo que marquen nuestros deseos y caprichos, no es menos cierto que es muy gratificante, y reconciliador con muchas vicisitudes de la vida, satisfacer un deseo de vez en cuando.

Pasar unas vacaciones que están fuera de nuestras teóricas posibilidades alguna vez puede ser un sano ejercicio, siempre que se haga de forma muy excepcional y que se sepan aprovechar.

Las alternativas a los viajes en las vacaciones de los pobres

¿Y por qué no pasar las vacaciones en el lugar en el que se reside habitualmente? Si nuestras finanzas familiares no nos permiten viajar de la forma que queremos o necesitamos, siempre se pueden buscar alternativas. No es tan terrible, se ha hecho toda la vida y no se conocen demasiadas noticias de personas que hayan fallecido por no haber viajado durante unos días a otro lugar.

Afortunadamente, la mayoría de los pueblos y ciudades de España ofrecen múltiples alternativas de ocio que, aprovechadas con cabeza, pueden hacer que disfrutemos plenamente de las vacaciones. ¿No es verdad que disfrutamos del ocio en los períodos en los que hay actividad laboral o escolar? Pues con mucha más razón durante las vacaciones.

Pero es que, además, renunciar a marchar unos días no supone un rechazo pleno de los viajes. Se pueden hacer viajes sin pernoctar, aprovechando los mil rincones bonitos y donde pasar un tiempo agradable que seguro que hay cerca de nuestro lugar de residencia.

Los sucedáneos de vacaciones para pobres

Algunas personas cegadas por esa “necesidad de marchar donde sea” deciden marchar al último lugar donde desearían estar. Un ejemplo muy típico es marchar a la vivienda de un familiar que vive lejos, pero al que, en el fondo, no soportan.

Está muy bien encontrarse con la familia con la que nos separa una distancia física, pero a la que tenemos en el permanente recuerdo. Pero creo que esos encuentros deben basarse en la sinceridad, no en una mera pose.

Conclusión

Cuando los recursos materiales son especialmente escasos para llevar adelante un proyecto como las vacaciones debe sopesarse muy bien qué se hace en vacaciones. Las vacaciones fuera del hogar pueden ser una inversión de futuro cuyos retornos superen con creces los sacrificios necesarios o la mayor losa para nuestras finanzas personales o familiares.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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