No lo llamen diferencial si quieren referirse a una diferencia


En esta entrada quisiera hacer un ruego. Me gustaría evitar la confusión, muy frecuente cuando se habla de cuestiones económicas, entre dos términos diferentes: diferencial y diferencia. En muchos lugares se ve escrito el diferencial de tipos de interés, el diferencial de inflación, el diferencial de tasas de paro y así hasta llegar a un sinfín de diferenciales que no son sino simple y llanamente diferencias. Aclarémonos.

El diferencial

El término diferencial es un término matemático. En su acepción más habitual, el diferencial es un diferencia infinitamente pequeña de una variable. Muchas magnitudes económicas varían en función de otras variables. Es muy habitual que esas variables tomen valores discretos. Eso supone que entre dos posibles valores de la variable haya un número finito de posibles valores. Imaginemos el número de trabajadores que se pueden contratar. Entre no contratar ninguno y contratar uno puede que tengamos un conjunto finito de posibles valores. Quizá se pueda contratar un cuarto de jornada, un tercio de jornada, media jornada, dos tercios, tres cuartos, etc. El número de posibilidades será finito. Pero podríamos, por simplicidad, suponer que la empresa pudiese elegir la proporción de jornada que quiere elegir con todos los decimales que desease. Por ejemplo, que pudiese contratar 0,52348654 trabajadores.

Pensemos en la relación entre la producción y la cantidad de trabajo empleada. Supongamos que contrata a 50 trabajadores. Un diferencial sería un incremento (o decremento) infinitamente pequeño de la cantidad de trabajadores empleados, inapreciable. Podríamos analizar las consecuencias de esa variación inapreciable. El incremento de la producción sería el producto de ese diferencial por la productividad marginal del trabajo, es decir, la derivada de la producción con respecto al trabajo. ¿Y por qué un diferencial? Porque si ese incremento fuese muy grande nos encontraríamos con un hecho, que la productividad marginal del trabajo va variando a medida que introducimos más trabajo. Lo que se pretende analizar es el comportamiento en cada punto, ante pequeñísimas variaciones de las variables.

La diferencia

Una diferencia no es otra cosa que una resta. Una determinada magnitud puede ser diferente entre dos lugares, momentos, individuos, situaciones, etc. Y la magnitud de la diferencia se obtiene simplemente restando los valores que pretendemos comparar. Así, realmente, España y Alemania tienen una diferencia en sus tasas de paro, hay una diferencia entre el euribor y el tipo de interés que se exige en una hipoteca y existe una diferencia de inflación con respecto a la media de la zona euro. Es algo muy simple que quedaría enmascarado si utilizamos un término que pretende tener un punto esotérico, como el de diferencial.

Se puede argumentar que diferencial es un adjetivo y diferencia es un sustantivo. Diferencial en estos casos acompañaría a un término que se eludo como factor, elemento, característica u otro semejante. En ese caso si decimos el diferencial de inflación estaríamos queriendo decir algo así como el factor diferencial de inflación. Pero la pregunta es de qué sería factor, qué hechos produce, estamos omitiendo las consecuencias. En todo caso, nos estamos refiriendo a la mera diferencia, a una simple resta. Claro que esa resta puede ser una característica diferencial, o incluso diferenciadora, pero eso no se expresa con la simple enunciación del valor que se obtiene de esa resta.

Entiendo que el término es pegadizo y muchas veces se escapa inconscientemente, pero me parece que es mucho mejor tender a decir diferencia cuando hablamos de una simple resta que emplear el término diferencial.  El término diferencial lo podemos reservar como un sustantivo referido a otros conceptos matemáticos o como un adjetivo, en cuyo caso no recomendaría  eludir el sustantivo o proposición sustantiva al que acompaña.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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