Tipos de corrupción (II): la dirigida a la distorsión de los mercados


La corrupción puede perseguir alterar el funcionamiento de los mercados. Puede perseguir alterar una regulación, evitar la actuación de los organismos de defensa de la competencia, obtener un contrato con la Administración, etc. Todas las formas tienen en común que sitúan al corruptor en una clara situación de ventaja frente a otros competidores reales o, sobre todo, potenciales. Cambian el curso de los resultados que habrían de darse en los mercados. Es en esta corrupción donde de forma más expresiva se ve que el daño causado es de imposible reparación porque este tipo de corrupción no solamente produce una redistribución de la renta en favor de los corruptores y del político corrupto, sino una alteración en los resultados que debería ofrecer el funcionamiento del mercado. Se trata de una pérdida de eficiencia irrecuperable. De no haber tenido lugar la decisión corrupta, se podría haber conseguido más con menos recursos. Difiere de aquella corrupción que trata de aligerar trámites o requisitos, o incluso de afianzar una posición que sin la decisión corrupta también se hubiese conseguido.

Algunas modalidades de este tipo de corrupción pueden afectar gravemente al presupuesto. Una modalidad es la que afecta a la contratación de obras, suministros, proyectos, concesiones, etc. El objetivo de esa corrupción es obtener unas condiciones más favorables para la empresa. Pero esas condiciones más favorables originan un coste mayor a lo que se corresponde con la prestación realizada. Se podría haber obtenido más con menos recursos públicos. Eso desplaza a otros gastos que se podrían haber realizado y no se realizan o supone un incremento de los impuestos, lo que desplaza a posibles usos privados alternativos.  En algunos casos puede suponer la realización de gastos que no se hubiesen realizado de no mediar comisiones u otro tipo de incentivos corruptos.

Todos estos tipos de corrupción, afecten o no directamente al presupuesto público, tienen en común que producen un incremento importante del tamaño de la empresa y de sus beneficios. El crecimiento del tamaño de la empresa produce un afianzamiento de la corrupción. A medida que la empresa corruptora crece, se afianza su posición de dominio en los mercados y su capacidad de influir. Es decir, este tipo de corrupción puede llegar a alimentarse a sí mismo. La corrupción puede generar una posición dominante que sería inalcanzable sin ella, porque la posición de dominio no se produce en este caso de forma natural. Una vez conseguida esa posición una cosa que puede suceder es que nazca una nueva forma de corrupción, la orientada al mantenimiento de esa posición dominante.

En una economía es muy importante el uso que reciben los recursos de los que dispone: trabajadores, recursos naturales, capital, energía, etc. Se produce un encarecimiento de esos recursos a medida que son atraídos por la empresa corruptora que gana tamaño, lo que los hace menos accesibles para el resto de empresas no corruptas. Eso dificulta el desarrollo de los negocios que no participan de prácticas corruptas, hacen que su peso en la economía disminuya, más cuanto mayor sea la corrupción.

Pero, más allá del tamaño, la corrupción produce un efecto atractor, por los beneficios que produce para las empresas implicadas. Eso tiene un impacto muy negativo en la actividad innovadora y emprendedora de nuevos negocios. Si es más sencillo ganar dinero corrompiendo que innovando, el resultado será que cada vez habrá menos innovación.

Uno de los perjuicios más graves es el que se produce en los precios. El corruptor percibe unos precios más elevados por su producto, lo que si ese tipo de corrupción se repite en muchos ámbitos, acaba originando una pérdida de competitividad de la economía de ese país. Eso se agrava por el hecho de que estas empresas tienen menores incentivos a la innovación y la competitividad.

Para el desarrollo del conjunto de actividades que se realizan en una economía es muy importante la disposición de recursos, pero también la forma en la que se emplean esos recursos. En ese sentido, uno de los factores más importantes es el marco institucional. Cuando crecen determinadas actividades fruto de la corrupción sesgan a su favor el marco institucional en el que se desenvuelve la economía del país. Eso merma las posibilidades de otras actividades, que no tienen el marco adecuado en el que desarrollarse.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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