La amortización contable


Todos los ejercicios las empresas dotan un determinado gasto contable, denominado amortización contable, que no supone la realización de un pago del ejercicio pero que tiene una importancia particular en su contabilidad. Pero, ¿qué son las amortizaciones?

Cuando una empresa adquiere un activo anota simultáneamente al nacimiento de ese activo la reducción de otro activo, que normalmente suele ser el dinero con el que ha pagado, o el aumento de un pasivo, que normalmente suele representar algún tipo de deuda asumida al adquirir el activo y que habrá que pagar, o bien puede suponer que se anote un ingreso, como en el caso en el que la empresa produzca una activo para sí misma, o un incremento del patrimonio neto, como en casos de desembolsos de los socios. Lo que no se anota es un gasto. Pero entonces, ¿cuando la empresa adquiere del exterior un activo que tendrá que pagar no se gasta ningún dinero? Pues no, no se considera un gasto sino una inversión.  Intuitivamente es sencillo de comprender. Si, por ejemplo, la empresa compra un activo que paga con dinero, que es otro activo, lo que está haciendo es intercambiar dos cosas que tienen un valor equivalente. Ahí no hay ningún gasto; hay pago, pero no gasto contable.

Alguien podrá argumentar que el activo adquirido no siempre valdrá lo mismo. Efectivamente tiene razón. Puede haber alteraciones del valor de los activos por diversas circunstancias que sobrevienen y que hacen probable que no se recupere un parte de la inversión. Incluso puede haber activos que aumenten su valor contable, como algunos activos financieros. Pero esa variación no se produce conforme a un plan sistemático. La amortización pretende registrar la pérdida de valor que sistemáticamente se va produciendo ejercicio tras ejercicio en el valor de determinados activos por el desgaste que produce su uso o disfrute, porque van quedándose obsoletos e incluso porque el propio paso del tiempo puede hacer que el bien en el que se ha invertido se vaya deteriorando. Para ello se realiza un plan de amortización. La amortización se efectuará durante un período de tiempo denominado vida útil, que representa el período durante el cual la empresa espera utilizar el activo amortizable. Terminado ese período de vida útil, el activo puede aún tener algún valor para la empresa si podría obtener algún dinero de su venta o de cualquier otra forma de disposición que compense los costes de la venta. Ese valor se denomina valor residual. La diferencia entre el precio de adquisición o el coste de producción y el valor residual deberá ser amortizada conforme a un plan, lo que quiere decir que deberá anotarse cada ejercicio un determinado gasto que refleje la depreciación que sistemáticamente se va produciendo en el activo.

No debe confundirse la amortización contable con la amortización financiera. La amortización financiera representa la parte de la cuota de un préstamo destinada a la devolución del principal, es decir, a la devolución del dinero que se prestó al comienzo del préstamo. La amortización financiera es la parte no destinada al pago de intereses.

 

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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