La generalización de la historia de los prisioneros


En una entrada anterior les contaba la historia del dilema del prisionero y decía que este ejemplo es generalizable a muchas otras situaciones. En esta entrada describo qué tipo de situaciones se explican a través del juego del dilema del prisionero.

La historia es un ejemplo, una narración, de determinadas situaciones que entran dentro de la categoría de lo que se denomina el juego del dilema del prisionero. Para que una determinada situación entre dentro de la categoría del dilema del prisionero se deben dar varias circunstancias para cada jugador, para cada participante en esta situación:

1) Los mejores resultados los obtendría de aprovecharse de la cooperación ajena sin prestar a cambio su cooperación, en definitiva de un comportamiento que podemos calificar como oportunismo.

2) La segunda mejor opción sería la cooperación mutua.

3) La tercera mejor opción sería no cooperar ninguno de los dos.

4) La peor opción sería que el otro se aprovechase de tu cooperación sin obtener la suya, en definitiva ser víctima del oportunismo del otro.

5) Estas circunstancias deben producirse para ambos, es lo que se denomina un juego simétrico.

6) Ninguno de los dos sabe lo que va hacer el otro.

Estas condiciones se dan en muchas situaciones cotidianas. Son circunstancias que se dan fundamentalmente en las situaciones en las que nos encontramos con personas con las que no prevemos relacionarnos, por lo que la relación se acaba, al menos en principio, con la toma de una decisión por cada una de las partes. Se trata de situaciones en las que la cooperación, el comportamiento cívico o educado si lo queremos ver así, beneficiaría a ambas partes,  pero existen dos graves inconvenientes para la cooperación: las dificultades de comunicación y el oportunismo. El primero de ellos es, como decimos, la incomunicación entre los participantes en una determinada situación. Pongamos un  ejemplo, la explotación de los árboles en un monte cuyo acceso no estuviese restringido, en el que pudiese cortar los árboles el primero que llegase. Habría beneficios para todas las partes de llegar a un acuerdo de explotación más restringida, que no acabase con la sostenibilidad del monte. Sin embargo, como a los prisioneros de la historia del dilema del prisionero, les está limitada la comunicación, que facilitaría que se pusieran de acuerdo. Pensemos que los que llegasen a cortar árboles a ese monte hipotético no tienen porque coincidir, pueden cortar árboles primero unos y luego otros, y ni tan siquiera tienen por qué conocerse. En segundo lugar, el oportunismo es el otro gran enemigo. Es así porque los mejores resultados se obtienen de sacar provecho de los demás, y además porque lo que más se intenta evitar en estos casos es cooperar con alguien que se aproveche de esa cooperación. Así, en el ejemplo de un bosque sin derechos de propiedad definidos, es evidente que el que corte más árboles que nadie es el gran beneficiado, mientras que el prudente que coopere en la conservación del bosque se quedará sin los árboles de hoy y sin los de mañana.

Este tipo de situaciones se dan mucho en el comportamiento en la ciudad. Un ejemplo es el tráfico, donde la gente tiende a ser poco complaciente, aunque el civismo en el tráfico beneficiaría a todos. Por ejemplo cuando tenemos mucha prisa en un comercio,sería interesante que nos dejasen pasar, pero ¿cómo saber quién tiene verdadera prisa y quien simplemente se aprovecha de nosotros? Se podrían poner muchos ejemplos relacionados con la actitud cívica, que se ve dificultada por la falta de comunicación y por los mejores resultados obtenidos por los oportunistas.

Los ejemplos relacionados con la conservación de los recursos naturales son cuantiosos. Un ejemplo claro de esto es la emisión de gases contaminantes. Las dificultades para la comunicación en las relaciones internacionales y la búsqueda del aprovechamiento del comportamiento prudente de otros países son los grandes enemigos de la cooperación.

En fin, se pueden poner muchos ejemplos pero está claro que esta situación se da en muchos ámbitos.

Tampoco modificaría sustancialmente las conclusiones que se interactúe un conjunto definido de veces. Imaginemos la cooperación con alguien al que vamos a ver todos los días durante una semana pero que pensamos no volver a ver. Lo lógico es pensar que el domingo la mejor opción para ambos será no cooperar. Sabiendo que no va a haber cooperación el domingo el sábado no se cooperará  y así hasta el lunes. Es decir, cuando nos relacionamos ocasionalmente, sea una o varias veces, hay dificultades para la cooperación en situaciones donde predominan los incentivos al oportunismo y las dificultades de comunicación.

Acerca de Gonzalo García Abad

Licenciado en Economía con amplio interés en la Fiscalidad, la Contabilidad, las Finanzas y el Derecho.
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